Quiero a mi mamá…

stupid is as stupid does…
Como decía yo en algún otro lugar, mi pequeña hija es una caja de Pandora, no es que lo único que le salgan sean desastres, pero digamos que en el último par de días nos ha puesto pruebas muy duras.
En un post anterior a este hablaba de aceptar la ayuda, hay que tomarla, justamente, pero también hay que aprender a valorarla y diferenciarla. Hay ayudas que al final se revelan ayudas especializadas en un sólo campo -tipo hacer filas burocráticas- y la ayuda que al principio parecían puras y auténticas ganas de meter la nariz, resulta la ayuda efectiva en el momento adecuado.
Mi pequeña E es tan pequeña que es poco interactiva y muy poco emocional, sus necesidades son básicas y a veces parece que cualquiera podría cubrirlas: darle de comer, sacarle el aire, sacarle los mocos, mantenerla aseada. Sus milestones en este momento son discretos pero muy importantes: ya sigue los objetos con los ojos, está muy interesada en las caras, sólo que hay que ponerse muy muy cerca para que muestre interés -que el interés dura 3 segundos, pero bueno…-, aprieta nuestros dedos entre sus puñitos y cosas así.
Me siento un poco desconsolada y me parece muy larga la espera para el día en que pueda devolver un abrazo o una sonrisa y sobre todo, ya no digamos el tiempo que hay que esperar para que diga te quiero mamá.
Hace algunos años, una amiga mía estuvo muy triste porque tenía problemas para amamantar a su bebé. Yo no tenía hijos y tampoco grandes planes para hacer siquiera a E. Me sorprendió que estuviera tan triste porque me parecía muy difícil de entender lo importante que se vuelve la lactancia, no sólo como medio de subsistencia para el hijo, sino como lazo de unión entre madre e hijo. A mi amiga en cuestión le dije que no dejaba de ser mamá de su hijo sólo porque no podía amamantarlo, que era su mamá igual y que la iba a querer igual y que hombre, no hay que ponerse así, etc. Es doloroso enfrentar, por cualquier motivo, el hecho de no poder amamantar a tu propio hijo -que alguien decida de no amamantarlo por otras razones, es distinto-, pero es verdad que alguien que no puede amamantar es igual de mamá y da igual cantidad de amor que quien amamanta.
No importa la talla de brassiere, ni si los senos son descomunales o minúsculos, si los pezones son planos, bien hechos, grandes, rosas u oscuros… cuando una idiota dice que tienes que abandonar tus intentos de amamantar a tu hijo por una de estas razones, no tiene idea de la herida que puede ocasionar y de la estúpida sentencia que acaba de emitir. Como dijo Forrest Gump, stupid is as stupid does…

Portada del libro “The world according to Clarkson”
Así nos vemos ahora mismo ; )















