Me quedan unos cuantos días trabajando. A algunos les ha caído perfectamente el 20 y al menos el proyecto grandote ya ha pasado a otras manos, otros se resisten a creerlo y seguimos como si nada. Me la he pasado fantaseando en las mil y una cosas que voy a hacer cuando ya esté en casa jejejeje… la verdad es que al final lo que va a pasar es que voy a extrañar un montón mi trabajo y los días me van a parecer eternos. Tal vez ni tan eternos porque como ya camino tan lento, voy a invertir varias horas en mis desplazamientos a pie, lo que va a acortar significativamente el pasar del tiempo : P

Voy a estar yendo al curso pre-parto, el cual todavía no sé exactamente en qué consista. Me preocupa un poco el mood de mis compañeras con barriga porque hasta ahora no he frecuentado a mis iguales y esas escasas pláticas infinitas que me ha tocado presenciar sobre mitos y mentiras sobre le preñez me fastidian, me dan ganas de darles en la cabezota con mi libraco de 1000 y tantas páginas de la Mayo Clinic Guide to a healthy pregnancy. Sí ya sé, soy malvada y, a veces, me siento sabihonda.

Con la novedad de que no me interesa un baby shower, ni por los regalitos. Quizá me gustaría por pasar un rato con amigas, el asunto es que a las que me gustaría invitar y con las que sé que pasaría un buen rato, no me las imagino en un baby shower y nos encontraríamos más a gusto viendo The men who stare at goats despúes de una pizza veloz o en la última muestra gratis de la Triennale.

Confío en que el curso pre-parto me va a ayudar a conectarme mejor con el nuevo mundo en el que voy a entrar, la última vez que estuve en los corredores del lugar del curso fue muy chistoso, circulaban por todas partes mujeres con unas barrigonas inmensas y yo tenía la mía pequeña -que ya me parecía bien grande-. Por más que trataba de ponerme en una fila no lo lograba, mi barriga y mi postura de piernas abiertas y espalda curvada no eran lo suficientemente importantes para que me ganaran un espacio. Veremos si esta vez ya he logrado un volumen importante, aunque dice mi portera que ella, a estas alturas, era mucho más GRANDE. Bueno, qué le vamos a hacer…

En el consultorio de la ginecóloga han pasado algunas cosas muy chuscas también. Mi ginecóloga es muy competente y extremadamente seria. Es la misma que tuvo una compañera de trabajo y la escogí después de preguntar y preguntar a todas las que se dejaron sobre sus experiencias con sus ginecólogos, algo me decía que esa ginecóloga era la buena. Y sí, es excelente. Una de las cosas chuscas que han sucedido en su sala de espera es que una vez, otra señora preñada que llevaba horas observándome de reojo como si yo fuera Lisbeth Salander – personaje con un montón de piercings y tatuajes en el cuerpo-, me preguntó si yo era una ragazza madre*. A tales miradas yo respondía con una completa fijación en las páginas de un ejemplar de Bravacasa que de verdad tenía cosas interesantes y que no pude sustraer del consultorio debido a las miradas insistentes de la señora. Le aclaré que no, que no soy una ragazza madre y que pues, a pesar de los tenis morados y la camiseta de Mafalda, tengo más de 30 años y también seré mamá : P

*En Italia, una ragazza madre es como Juno, una adolescente que espera un bebé.