Ya terminé Bestiario y me dió gusto que al malo se lo comiera el tigre.
Entre la última cucharada de arroz con leche -poca canela, una lástima- y los besos antes de subir a acostarse, llamó la campanilla en la pieza del teléfono…
El postre que más me gusta es el arroz con leche, con canela, mucha. Yo podría vivir de arroz con leche y naranjas.
La besaron tanto entre Inés y su madre que le quedó la cara como caminada, blanda y oliendo a rouge y polvo rachel de Coty, húmeda alrededor de la boca, un asco que el viento le sacó de un manotazo.
A mí me queda la cara igual. Y el cuerpo me queda igual, como caminado, cuando me someto a jornadas de socialización extrema… como ir a una boda, a un bautizo, etc.
No tenía miedo de viajar sola porque era una chica grande, con nada menos que veinte pesos en la cartera…
Sentirse una chica grande. Lo malo es que cuando ya se es una chica grande grande a veces ni los pesos en la cartera ayudarían.
…y las manos de Rema que daban deseos de llorar y sentirlas eternamente contra su cabeza, en una caricia casi de muerte y de vainillas con crema, las dos mejores cosas de la vida.
¿Cuál es su caricia como de muerte?, ¿cuáles son sus 2 mejores cosas de la vida?.
***
Empecé La elegancia del erizo.
Le digo de una vez, en la página 25, que la portera es igualita a la rata Firmin, nomás que erecta. La portera misma dice que arrastra los pies para disimular, hay 2 sonidos que me exasperan: las puertas que rechinan y una persona arrastrando los pies. Dice esta portera, que se llama Reneé, que todas las parejas de porteros tienen un perro faldero, será el sereno, pero los de mi condominio confirman la regla ; )
El libro también incluye una niña suicida (otra más para mi colección) que estudia japonés, reaparece el crítico culinario que se está muriendo en Una golosina . A ver que tal se pone, tengo un compromiso con este libro porque me lo regaló una señorita que me cae muy bien, por el momento parece que se trata de anotaciones sueltas y no de una novela en sí.