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El miedo

Estoy sufriendo las penas del infierno sin ni siquiera haber muerto.

Orhan Pamuk – Me llamo rojo

El miedo o temor es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta tanto en los animales como en el ser humano.

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La frase de Pamuk es muy impactante, sugiere angustia y tribulación intensas -¿ha probado alguna vez?-. La dice un ilustrador musulmán muy devoto que, por deseo de un sultán otomano, estaba obligado a pintar a la manera occidental. Considera doloroso tener que ilustrar como los infieles francos. Las ilustraciones otomanas se caracterizan por no ilustrar la realidad como la perciben los ojos occidentales, sus ilustraciones son ejercicios de la imaginación que buscan transmitir emociones y mensajes. Raramente los rostros y las expresiones están detallados, todos los individuos representados en una escena parecen ser el mismo individuo repetido una y otra vez.

El miedo es uno de los mecanismos que permiten la supervivencia.

Ilustración otomana del siglo XVII

El Castillo Blanco

Mi ritmo de lectura ha bajado vertiginosamente. Mi cantidad de lectura es inversamente proporcional a la cantidad de sol, menos sol, más libros. Estos días hay demasiado sol para leer ; )

“El Castillo Blanco”, de Orhan Pamuk, ostenta el premio Nobel de Literatura de 2006 (aunque no siempre el premio sea garantía de “buenos libros”, en este caso, permitió que en el resto del mundo conociéramos a Pamuk). Se trata de un libro breve, de apariencia menuda con la foto del sultán turco Suleimán II en la portada, el sultán ostenta unos bigotes pelirrojos y un turbante blanco enorme que parece cebolla.

el-castillo-blanco

A pesar de la brevedad y belleza de libro, me tomó una cantidad inmensa de tiempo leerlo. Si alguno de ustedes lo intenta, tal vez les ocurra lo mismo e inclusive corran el riesgo de abandonarlo.

El libro narra la vida paralela de 2 hombres, un turco y un veneciano. Un día el barco del veneciano es asaltado por piratas turcos mientras viaja hacia Nápoles, el veneciano es capturado y vendido en el mercado de esclavos de Estambul donde lo compra un sabio turco. La parte más sorprendente del libro es que el veneciano y el turco son físicamente iguales, como 2 gotas de agua que al final se funden en una sola y es imposible saber quien es quien. Se usurpan la personalidad mutuamente, se vuelven favoritos del Sultán, uno huye a Venecia y otro se queda en Estambul, nosotros nos quedamos sin saber quien huyó y quien se quedó. Es un libro con una prosa delicada, muy bonita.

… se volvió hacia nosotros, que en ese momento estábamos de pie el uno junto al otro, y sonrió como si estuviera viendo una de esas inigualables maravillas creadas por Dios para doblegar el orgullo del ser humano y proclamar su estupidez, un enano perfecto o dos gemelos exactamente iguales. – El Castillo Blanco, Orhan Pamuk-

Fue a lo largo de aquellos cuatro años cuando aprendí que la vida no es una espera sino algo que se puede disfrutar – El Castillo Blanco, Orhan Pamuk-

Las vírgenes suicidas -fin-

virginsuicidesDe izquierda a derecha: Cecilia, Bonnie, Mary, Therese y Lux

“We knew that Cecilia had killed herself because she was a misfit, because the beyond called to her, and we knew that her sisters, once abandoned, felt her calling from that place, too. “ 
— Jeffrey Eugenides (The Virgin Suicides)

Confieso que me encantan los libros sobre suicidas, gente rara, psicópatas, asesinos y sus asesinatos, despotas, maniacos, irónicos, cínicos, cosas así. Libros con personajes de este tipo los leo con singular entusiasmo, siento aversión por los libros cursiloides como los que escribe Paola Mastrocola, que para la fortuna de ustedes, no han traducido al español.

Le dí sus buenas 4 estrellas a las señoritas de Jeffrey Eugenides porque es un libro muy bien hecho, fue editado por primera vez en 1994, ambientado en la década 1970, con sabor de ser un libro de apenas ayer. El libro describe las vicisitudes de las señoritas Lisbon, la corrupción y la decadencia de un lugar que puede ser cualquiera -entendiendo como corrupción el efecto de echar a perder, depravar, dañar, pudrir-. Ya en el libro se describe la bancarrota de la industria automovilística, su fragilidad y sus consecuencias, tema tan actual en un libro de hace 14 años, es más que una coincidencia con lo que sucede en estos días. 

La parte más interesante del libro es la narración coral, en primera persona del plural. El lector pasa a un segundo plano pero es siempre espectador de un continuo ver y no ver. Las Lisbon nunca se cuentan a sí mismas, siempre son contadas por otros y no se sabe por qué decidieron tomar en sus manos decisiones que es mejor dejar en las del great beyond. Recomiendo al lector no intentar leer entre líneas, lo que está escrito en el libro de Eugenides es lo que está, no hay significados ocultos. 

Sobre la película, me decepcionó un poco, está casi tirando a aburrida aunque es muy fiel al libro, a mi me ha gustado mucho más leer la escena de Trip y Lux en el coche, que verla. 

Curiosamente, no es el primer libro que leo donde adolescentes se suicidan, lo mismo sucede en Norwegian Wood, de Haruki Murakami. Es una coincidencia que el libro de Murakami esté ambientado también en la década de 1970, que ambos libros hablen de adolescentes suicidas en una época de revolución y ebullición, me trae sospechas. En el caso de Las vírgenes suicidas, se suicidan 5 hermanas; en el libro de Murakami se suicidan 2 hermanas, el novio de una de las hermanas y otra más.
Otro libro que incluye suicidios es el de Nieve, de Orhan Pamuk, totalmente ambientado en otra época y otro contexto. También se trata de adolescentes, siempre mujeres, que se suicidan porque se niegan a dejar de usar el velo.

Naturalmente, ya soy cliente para Middlesex, también de Jeffrey Eugenides. 

Del 8 al 9

Nunca he hecho propósitos ni recuentos.

A mediados de diciembre del 2008 se me ocurrió que tal vez para el 2009 me gustaría aprender a tejer. Hace muchos años alguien se dedicó a enseñarme pero la causa no tuvo buen fin, no sé si porque tenía 11 años o porque mi compañera de lecciones, 1 año menor que yo, se clavó un gancho en una pierna; como yo era la niña grande de la situación me tocó prestarle los primeros auxilios, o bien, gritar como posesa que la sujeta de al lado tenía el gancho colgando de la pierna.

Había un gancho porque quien nos estaba enseñando a tejer primero nos estaba enseñando a hacer cadenitas en ganchillo, no llegamos a las agujas.

Para este año tengo muchos libros para leer, estoy esperando ansiosa el 9 de Enero, ya me enteré que es viernes, es el día que va a salir a la venta La regina dei castelli di carta (La reina en el palacio de las corrientes de aire), el último libro de la Trilogía Millennium. Uno de estos días alguien llegó a este blog buscando “el cuarto libro de la trilogía millennium”, bueno, pues no ha encontrado nada porque la TRIlogía tiene solo TRES libros y no habrá un cuarto porque Stieg Larsson ya no está entre nosotros.

Terminé con mucha satisfacción Me llamo Rojo, las últimas palabras me han encantado, me gustaría ponerlas pero acabo de releerlas y son muchas de teclear entonces no las pongo. Como quiera el libro te deja sonriendo.

En Pompeya compré un librito que se llama Arianna agli scavi di Ercolano y lo leí en el tren de regreso a casa. Tengo empezado Una Golosina, de Muriel Barbery, la autora de La elegancia del erizo, éste último no lo he leído, me lo regalaron por Navidad y lo agradecí muchísimo.  Estoy leyendo Una golosina porque es el libro previo a su triunfador hermano La elegancia del erizo. 

Ayer me pasé el día buscando un pijama. Mis pijamas invernales de tan usados ya más bien eran veraniegos y pasaba mucho frío. Me costó mucho trabajo encontrar pijamas, recorrí muchas tiendas y no me gustaba nada, al final me lo improvisé en una tienda donde se pueden comprar las piezas por separado, se están preparando para las rebajas de invierno y tenían muy buen precio. Me compré 2 que tienen tiras de Mafalda en la panza. Antes de decidirme por el pijama me pasé por una librería, iba con la intención de buscarme un libro para aprender a tejer, encontré 3 y no compré ninguno, me dí cuenta de que no voy a aprender a tejer con un libro, así que:

Solicito persona que me enseñe a tejer con agujas, soy una alumna aplicada, constante y muy tenaz.

Antes de pasar por la sección de los libros de manualidades, pasé por la sección de libros en lengua extranjera -hay autores que prefiero leer en español, a Stieg Larsson lo he leído siempre en italiano, también a la Barbery-. Me compré Bestiario de Julio Cortázar -este ya lo leí y seguramente está en la casa de mi mamá, pero ahora mismo no podría ir a buscarlo- y El Castillo Blanco de Orhan Pamuk. Me entero que El Castillo Blanco fue reeditado en español y originalmente se llamaba El astrólogo y el sultán.
¿Por qué le cambiarían el nombre?.

Tengo una indigestión triple y la niña del piso de arriba se ha montado el primer berrinche del año. He estado pensando que tal vez podría escribir alguno que otro post en italiano, o bien, abrir una sección en italiano de este mismo, no sé, veré sobre la marcha.

agendawww.legami.com

Me llamo Rojo – en lectura

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La lectura de “Me llamo Rojo” de Orhan Pamuk va bien aunque tengo poco tiempo y cuando llega la hora de leerlo es tarde y la fuerza gravitacional de las almohadas es poderosa, no hay ningún ratón o rata indigestos, lo que hay es un perro que siente mucha lástima por los perros de los cristianos. Una amiga de lecturas me dijo que intentó leerlo en verano pero que resultó una operación pesada rodeada del calor estivo y no supero la página x, por el momento el libro descansa en su librero. Tiene razón, no es un libro playero, si hay que leerlo en verano, que sea en un refugio alpino y  que el frescor de la atmósfera acompañe las nevadas de  Estambul. La estación del libro es el invierno, definitivamente.

El primer libro que leí de Pamuk fue “Nieve”, al principio no es que me gustara tanto, cuando lo terminé me dejó un buen sabor de boca. Fue un regalo de una persona muy especial y me lo hice gustar porque la persona que me lo regaló me gusta mucho, me lo envió junto con “Estambul, ciudad y recuerdos”, este es sin duda uno de los libros más íntimos y hermosos sobre una ciudad, después de este todo lo que venga de Pamuk lo veo con buenos ojos.

Dicen que “Me llamo Rojo” es para lectores exigentes y aunque tenga el rojo por nombre no es un libro político – “Nieve” sí lo es -. No sé si sea para lectores exigentes,  para lectores necios sí. No hay que leerla suponiendo que es un thriller aunque haya un crimen y el encabezado en la portada diga “Encontrad al hombre que me asesinó y os contaré todo lo que hay en el otro mundo”; también contiene una historia de amor y al mismo tiempo cuenta la Historia – está ambientada en los últimos años del Imperio Otomano-. Es la mercadotecnia la que cambia la percepción de las cosas.

La literatura ambientada en Turquía me ha gustado siempre, sólo hasta Pamuk leí a un turco escribiendo sobre Turquía. Recomiendo con los ojos cerrados “Harem” de Colin Falconer, “De parte de la princesa muerta” de Kenize Mourad y claro, “Estambul, ciudad y recuerdos” de Orhan Pamuk.

Algunos fragmentos de Me llamo Rojo

“¿Es el amor el que vuelve estúpidas a las personas o es que sólo los estúpidos se enamoran?” 

“La sabiduría de una ciudad no hay que medirla por los sabios que acoge, ni por sus bibliotecas, ni por sus ilustradores, calígrafos y medersas, sino por el número de crímenes tortuosos cometidos en sus calles oscuras a lo largo de miles de años.”

“… en el país de los infieles francos todos los perros tienen dueño. Al parecer los pasean por las calles arrastrándolos con cadenas al cuello como si fueran los más miserables esclavos. Dicen que además introducen a esos pobres perros a sus casas y que incluso los meten en sus camas. 
… No son cosas que los francos puedan comprender el que los perros paseemos en manadas y gavillas por la calles de nuestro Estambul…” 

“…noté el frío de la nieve y recordé que no era ni un viejo ni un niño: en la piel sentía gozosamente el mundo.” 

“Una carta no dice lo que quiere decir sólo con lo que está escrito. Las cartas, como los libros, se leen también oliéndolas, tocándolas, manoseándolas.” 

Sin más por el momento, nos leémos el año próximo, estas fiestas decembrinas me han llegado con toneladas de trabajo inesperadas pero bienvenidas, pizzas navideñas, brindis con spumante, mucha polenta, brasato y panettone. No pensé sobrevivir al fin de semana : P

Disfruten de estas fiestas, muchas felicidades y un abrazo fuertísimo a cada uno de ustedes : )

ciudad de adopción

“Y, al igual que ocurre con nuestras vidas, la mayor parte de las veces es por otros por quienes nos enteramos del significado de la ciudad en la que vivimos.”Orhan Pamuk

“Milano è una città che usiamo molto ma vediamo poco.” (Milán es una ciudad que usamos mucho y vemos poco).
Severgnini Beppe

“Milano: ha i muri sporchi e le strade intasate, ma vale la pena.” (Milán: tiene las paredes sucias y las calles abarrotadas, pero vale la pena).
Severgnini Beppe

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La ciudad que adopté ocupa el lugar número 41 en el ranking de las ciudades que ofrecen mejor calidad de vida, este es un estudio realizado anualmente por Mercer, una firma de consultoría que se ocupa de hacer este tipo de cosas.

El primer lugar lo ocupa Zurich, el último es para Bagdad. Querétaro no ocupa ninguno, no forma parte del estudio.

El estudio usa como ciudad “base” para las mediciones la ciudad de Nueva York, que tiene un puntaje fijo de 100.

Con 100.8 puntos, Milán supera a Nueva York -8 décimas- y se ubica sobre ciudades como Barcelona y Madrid; esto nadie se lo esperaba y el asunto se pone sospechoso, porque como Milán va a ser sede de la Expo 2015, pronto nos veremos en la posición de no decir mierdas sobre Milán, sino que aquí todo va a ser más y mejor – eso esperamos todos los que vivimos aquí-.

Los que habitamos bajo la sombra de la Madonnina estamos siempre descontentos.

A mí me contraria que los tranvías y autobuses sean cada vez más largos y pasen cada vez menos, que el metro sea tan feo (es muy feo, sobre todo la línea verde) e inseguro. Hablando de la fealdad, se puede decir que el de Roma es todavía más feo, pero yo no vivo ahí, así que el feo es este. También es muy fastidioso el ambiente de falta de respeto total que hay en los interiores del transporte público; la señora milanesa que le grita a la moldava que deje de hablar y apague el celular porque no entiende lo que dice…
No me parece que la moldava deba apagar el celular, dejar la conversación para más tarde y encerrarse en un cubículo insonorizado, no sé como sea en Moldavia, pero estoy segura que esta “povera crista”* aprendió el uso indiscriminado del celular en cualquier lugar y a cualquier hora para ventilar sus asuntos íntimos, justo aquí, de la población indígena.
Otro caso frecuente de falta de respeto generalizada es este: una italiana con cochecito y niño dentro y otra italiana sin cochecito y sin niño, que se están gritando de una esquina a otra porque la del cochecito le paso las ruedas encima a la otra. Yo clavadísima en un libro, siempre, o viendo para afuera, bajándome en la próxima parada porque esas situaciones me parecen muy difíciles de asimilar y me estresan innecesariamente. En los conflictos suelo evadirme o huir, mi mamá dice que es una cosa muy masculina y muy disgustosa de mi parte, lo saqué de mi papá, como todo lo que no me funciona, según mi progenitora.

También me molesta la cantidad irracional de autos. Mis suegros son 2 y tienen uno cada quien, nosotros también somos 2 y tenemos uno que usamos sólo los sábados para ir al supermercado. Cuando llegué aquí, debo confesar que mi dependencia al automóvil era peor que la de un cocainómano con su sustancia. Por mi auto abandonado del otro lado del mundo derramaba lágrimas de nostalgia. Lágrimas reales, en serio. Lloré un año entero porque había renunciado a mi auto. No sé si sea justificación que al menos yo el auto lo usaba a conciencia, recorría diariamente casi 200 kilómetros y no hacía como Panchita que vive a escasos 400 metros del trabajo y llega en auto. Algo que hago con muchísimo gusto es conducir un auto, en todas partes, menos en Italia -aún después de haber conseguido con mucho éxito y mucha tenacidad la licencia para manejar (patente de guida), manejo como los ángeles ; ) -.
Una consecuencia directa de la abundancia de automóviles, es la escasez de estacionamiento. Aquí hay banquetas muy anchas, calles hechas como mandaba Haussmann en París: arroyo vial por donde circulan los coches, barrera vegetal para proteger al peatón y finalmente, una abundante banqueta, para entero disfrute de los de a pie. En Milán, más del 75% de la banqueta es utilizado como estacionamiento, por lo que el individuo a pie se tiene que conformar con 1 metro de banqueta para circular. Lo que hay entre auto y auto, generalmente, no es agradable: pañales de bebé, excrementos humanos, restos de algún atraco, por mencionar algunas cosas.

Como ciclista, todas las ciclopistas de Milán no llevan a ninguna parte, el ciclista se ve forzado a usar la banqueta para salvar el pellejo, la usan también los tipos en “scooter” -motoneta- para evadir el tráfico, que es aún peor. ¿Se imaginan como es esto, andar entre bicicletas, motonetas, gritos de la sciura Maria*, coches y porquería?. Bueno, esperemos que con la Expo del 2015 esto desaparezca -pobres ilusos, pero sin ilusión ¿qué es de una?-

Milán es también una ciudad donde abundan los edificios desocupados, “lugares grises”, lienzos para “writers” -así llaman aquí a los grafiteros-, restos de la construcción irracional e injustificada.
Están las 2 soberbias -y posmodernas hasta la náusea- torres Garibaldi, son horribles, aunque hay quien les tiene afecto, le gustan y hasta organizaría una manifestación en su defensa si a alguien se le ocurriera destruirlas. Según yo, las torres Garibaldi, que son del ente ferroviario de este país, están ocupadas sólo en el tercero y en el último piso, el resto de ambos edificios está desierto. En el tercero se ubican las secretarias y burócratas varios sin distinción alguna, en el último, los burócratas distinguidos: jefes y patrones que seguramente nunca están.
Es verdaderamente ridículo y desconcertante que los organizadores de la Expo 2015 hayan decidido construir rascacielos para “mejorar” Milán cuando no pueden llenar ni siquiera uno de los existentes. Van a salir, como hongos venenosos en los parques, numerosos rascacielos por todas partes -desde la ventana de donde escribo vamos a tener el honor de admirar uno, que se va a ubicar a pocas calles, espero que al menos hayan considerado un estacionamiento generoso-. Nunca me han gustado los rascacielos, los admiro sí, por el desafío de ingeniería que representan, pero son inhumanos, fuera de escala, consumidores feroces; por mucho sistema de seguridad anti-incendios, anti-sismo y anti-terrorismo, es absurdo que en un edificio de más de 30 pisos existan “escaleras de emergencia” o “puntos de reunión” que más bien son callejones sin salida. El tema de la Expo del 2015 versa sobre “La protección medioambiental, el desarrollo sostenible, la seguridad alimentaria y la energías renovables”, no veo como la construcción indiscriminada de rascacielos vaya de acuerdo con el asunto.

Aún así, Milán ocupa el lugar no. 41 del ranking de las ciudades que ofrecen mejor calidad de vida.

Y ustedes, ¿qué piensan de sus ciudades?.

*Povero(a) cristo(a): literalmente “Pobre cristo(a)”, palabras de uso común para designar a cualquiera que sigue un calvario. A veces atravesar una calle o conseguir contestar una llamada telefónica puede ser un calvario.

*Sciura Maria: sciura (shiura)= señora, en milanés. La “sciura Maria” designa y encarna a todas las señoras milanesas amas de casa, fervientes admiradoras de los programas de venta en tv o del show de Maurizio Costanzo (sic).