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oui oui… j’ai aimé la fête des lumières!

En la autopista, de regreso a casa

¡Me gustó la fiesta de las luces!

La foto nocturna es una de las cosas que no manejo, entre muchas otras, así que para que no me achicopale y que no me entre complejo, vamos a esperar que K suba sus fotos de las luces, porque él sí que es pro de la foto nocturna : )
Ahora si que cada quien sus cualidades y antes de querer hacerse de otras, es mejor que una solita valore las que ya tiene y no ande queriendo colgarse milagros que no realiza. O sea que si le sale muy rica el agua de limón, sea la mejor haciendo agua de limón y siéntase orgullosa de ello. No ande intentando hacer aguas raras si lo suyo es la de limón, por ejemplo. Lo mismo, no le ponga otra pata al gato, que ya tiene 4 y funciona… ¿me entiende?

Tampoco lo mío es el francés pero luego de mi curso, al que asistimos puntualmente todos los sábados por 1 año entero y que ya no me acuerdo en que año fue, le aseguro que pude comunicar en francés con menor dificultad. Claro que cuando la señora del metro quiso entrar en temas profundos sobre mi grossesse y que cuántos meses tiene, etc., tuve que decir que je suis desolé madame, mais je ne comprends pas, mon francais est petit… ¿se dice así?. Que lo siento mucho señora, que no entiendo, que mi francés es chico : )

El festival de las luces es tremendo, la cantidad de gente que asiste es impresionante y Lyon se prepara en serio para recibir a tantos, tantos, TANTOS visitantes. El día que llegamos (5 de diciembre) descubrimos con alegría que todos los medios de transporte eran gratis y había un control absoluto para abordar metro, tranvías y autobuses, lo que nos dio mucha seguridad y felicidad. El segundo día los medios de transporte ya no eran gratis pero había boleto especial con tarifa de descuento para ir a la fiesta. Esto me asombró muchísimo, me hizo feliz e hizo que Francia sea un destino que me gusta cada vez más cada que voy. Una cosa similar NUNCA sucedería en Italia. Es más probable que en lugar de encontrar los medios de transporte gratuitos o tarifas de descuento por alguna manifestación análoga, en Italia más bien se va a encontrar hasta con revendedor de boletos del metro que se lo va a querer vender al doble… si caray, así es aquí.

El segundo día por la mañana fuimos en coche a Eveux para visitar el convento de Le Corbu, el convento se encuentra en esta localidad, así que pensamos que yendo directamente ahí, lo encontraríamos sin dificultad. Las indicaciones decían que había que pasar por L’Arbresle y luego a Eveux, y dicen bien, porque si llega directamente a Eveux sin pasar por L’Arbresle, los letreros están posicionados de manera que puede pasar por delante de la entrada al convento 100 veces sin notarlo. Queridos señores de los letreros del convento de la Tourette, ¿por qué no pusieron letreros también del otro lado?.
El convento de Le Corbu me dio mucha ternura. El hombre (mire que llamar a Le Corbu así, “el hombre”, es mucho atrevimiento), tenía ideas y conceptos muy adelantados para su tiempo, la tecnología y los métodos constructivos de entonces le ayudaban poco y lo más seguro es que los constructores y albañiles lo hayan tirado de a loco, es verdaderamente impresionante lo que hizo entonces con lo que tenía a la mano y que ahora es pan nuestro de cada día, con tanta fachada suspendida y cementos armados voladores.

A parte de visitar Lyon, pasamos por Chambéry y de regreso por Grenoble. Las fotos las iré subiendo poco a poco, creo que con ellas sea más sencillo documentar el viaje, manténgase sintonizado. La primera vez que estuvimos en Lyon fue en el verano del 2007, de camino a la duna de Pyla, estamos muy agradecidos y contentos de que se nos haya permitido volver : )

*K ya empezó a subir sus fotos, están aquí : )*

Le Corbusier – Lyon

¿Alguien sabe cuál es el importantísimo evento que ha llenado todos los hoteles de Lyon del 5 al 8 de diciembre?

Nunca he sido de las afortunadas personas que de un golpe de suerte encuentra hotel bonito, con excelente ubicación y precio inmejorable un par de días antes de partir, si no lo encuentro dos días antes de partir, imagínese si lo voy a encontrar llegando de improviso a destinación. Más bien todo lo contrario, empiezo a planear cualquier viaje o vacación con una anticipación exagerada, entro y salgo de páginas de reservas de hoteles, aviones, trenes o lo que haya que reservar. Reservo con muchísima antelación y nunca ha fallado, hemos tenido siempre viajes y vacaciones sin contratiempos.

El mes pasado vi en la tele un servicio sobre el monasterio La Tourette de los padres dominicos que está en L’Arbresle, Lyon. Lyon está a 4 horas de Milán en auto, La Tourette es el último edificio que existe de Le Corbusier… y hay un puente que no puede dejarse ir así como así del 5 al 8 de diciembre, resultado: VAMOS A LYON A CONOCER LA TOURETTE!!

Lucernarios de La Tourette.
Foto de
Electricputty -le recomiendo hacer click en el link para ver sus fotos,
tiene más de una de
La Tourette y de la obra de Le Corbusier-
Estos lucernarios llamaron poderosamente mi atención porque
se parecen a estos, con la diferencia de que los de Le Corbusier están ahí desde  1960 (aprox.)… y los de mi foto son espantosamente recientes.

Sí, ya sé que para esas fechas voy a estar más grande que nunca, por eso es que el viaje no es larguísimo y además lo haremos en auto. No me da miedo ponerme de parto a medio camino porque hasta ahora todo va muy bien y para esas fechas del puente todavía no es hora, quedan al menos 2 meses por andar. Que me da emoción que podré enseñarle fotos a baby g del monasterio de Le Corbusier y decirle que su mamá se ve tan abultada precisamente porque está dentro de ella. No me diga que usted, en su tierna infancia o en su adultez, ve una foto de su mamá con usted dentro y no ha dicho que: “Es@ que está ahí soy yo : D”
Sí, me voy a cansar un montón y voy a caminar más lento, pero no importa, porque una señora en mi estado no es inválida (¿por qué hay gente que insiste en declarar la preñez como un estado de invalidez?, se sabe que es un estado que cabe dentro la normalidad y que el cuerpo femenino está diseñado para “aguantar” no sólo un bebé, sino varios!). Sí, ya sé que no todas podemos disfrutar de gestaciones sanas y me han contado más de una historia terrible en la que apenas a la segunda visita al consultorio, la mamá tiene que quedarse en la cama por el resto de los días hasta que nazca el bebé. Pues precisamente porque mi condición no es esa: VAMOS A LYON A CONOCER LA TOURETTE!!… por todas las mamás que están en cama esperando la llegada de sus párvulos y que temen incluso levantarse a hacer pipí.

Encontré hotel, uno que quería evitar, uno de la cadena Balladins, no son los Radisson eh… ya hemos estado en esos hoteles y ha sido muy cómico: las habitaciones son extremadamente pequeñas, al grado que en uno de ellos, no podíamos cerrar la puerta con todo y maleta dentro. Muy chistoso. Vaya que se trataba de una habitación “twin”, ni siquiera doble, porque la doble tiene cama matrimonial y la “twin” tiene 2 indiviuales… pero la superficie de la habitación es la misma : P
No le cuento el baño… si mide más de 180 centímetros de altura, avise a su compañer@ de habitación que la tendrá que abandonar si es que necesita descomer porque, con la puerta cerrada, esas piernas larguísimas que lo elevan a más de 180 cms. sobre el nivel de pavimento, no caben.

El año pasado en el mismo puente, estuvimos en Londres : )

Los Premios

¡Chulada de libro!

Si a Cortázar le sirvió para “… alzar una especie de biombo que me aislara lo más posible de la afabilidad que aquejaba a los pasajeros de tercera clase del Claude Bernard (ida) y del Conte Grande (vuelta)”, a mí me sirvió para mascarar esperas en consultorios y miradas indiscretas en los viajes. Pasamos el verano juntos y casi junto con el verano, se termina. Se vino conmigo a Boston, de donde partimos para NYC y terminamos juntos en Georgetown, con el libro apoyado en el buró y sin poderlo siquiera abrir a última hora de la tarde, muerta de cansancio y cocida de calor. Juntos regresamos a casa y recomenzamos las idas a los consultorios y las lecturas entre bocados…

“… Como el lector lo escogerá con intenciones análogas, puesto que los libros van siendo el único lugar de la casa donde todavía se puede estar tranquilo, me parece justo señalarle tan fraternal coincidencia en el arte de la fuga.”
JULIO CORTÁZAR – LOS PREMIOS (1960)

Washington DC & Georgetown

En verano hace un calor espeluznante y muchísimo, muchísimo sol.
Lo del sol está bien… pero el calor no : P

Día 10
En coche de NYC a Georgetown. Hicimos 5 horas aprox., nos paramos 2 veces y comimos en un Sbarro de carretera.  Se nos fue el día en recoger el coche, manejar, entregar el coche, etc.

Día 11
Washington DC. Recorrido por el National Mall, el cementerio de Arlington, etc. Vimos todos los monumentos que se nos pusieron enfrente bajo el calor y el sol más alucinantes que había sentido en mi vida. Si baby g sale mutante, es culpa de las condiciones atmosféricas en Washington DC. No, por favor, que no salga mutante.
K llevaba traje de baño y cerró el día con un chapuzón en la alberca del hotel. Cuando yo cargo con mi traje de baño siempre le preguntó si lleva el suyo, el díscolo no me preguntó nada y el único que llevaba traje de baño era él. No se lo perdono todavía.
Del
National Mall sólo le puedo decir que es ENORME. No entramos a ninguno de los museos del Smithsonian -sigh- por falta de tiempo y me la pasé neceando que el edificio este de la National Gallery of Art era de Louis Kahn -hágame favor-, no es cierto, es de I.M. PEI!!… y no entramos… estoy arrepentidísima pero mi cansancio de señora preñada era demasiado, juro que sentía que me daba algo. Le tomé una foto horrorosa que tuve a bien borrar.

Día 12
Último día. Recorriendo Georgetown.  Es un lugar muy bonito y la mayor parte del turismo es local. Le recomiendo un paseo por el Chesapeake & Ohio Canal.

Fin de las vacaciones de verano 2009.

> Fotos de Washington DC y Georgetown aquí.



NYC – últimas horas

Día 9
Nos levantamos tarde porque ya estamos muy cansados, llegamos a desayunar tardísimo al diner de la esquina y ya estaban cambiando las mermeladas por unas salsas amarillas para indicar que ya casi servían el almuerzo (comida). De ahí nos fuimos a Soho otra vez, nos entretuvimos horas en una tienda del MoMA que está ahí, me puse necia por conocer The New Museum, de Sejima+Nishizawa/SANAA, porque el día que fuimos a cenar con los amigos newyorkers lo ví desde la ventanilla del taxi y de lo único que me acordaba era que se trataba de una avenida ancha de doble sentido mientras nosotros íbamos en dirección de Chinatown, o sea, a mi izquierda. Mi visión del edificio fue, aproximadamente, 3 minutos antes de que llegáramos a destinación : P
Gracias a K que es un genio -por eso lo escogí- supo interpretar la dirección tan precisa de mi visión porque el tipo en donde encontré una referencia tiene la dirección equivocada… muy mal!

La dirección precisa es 235 Bowery St.!!!!!!
Como quiera, el asunto está cerrado los lunes y martes…

De ahí fuimos a comer al burger joint, la mejor hamburguesa de NYC. No sé si sea la mejor, sinceramente, pero el lugar es sorprendente, está adentro de Le Parker Meridien… parece que es un lugar de culto, vaya, porque si lo encuentra, se va a ir de espaldas : P
Aquí encuentra valiosa información para llegar como si ya supiera a donde va y no se quede de piedra viendo los espejotes y los altos plafones del lobby de Le Parker Meridien.

En la tarde fuimos a Jersey City en barquito, estuvimos ahí tomando el fresco porque está haciendo un calor horroroso… regresamos al hotel en un metro hirviente y llenísimo, compramos 2 manzanas y 2 peras y ahora estamos en nuestra refrigerada y ruidosa habitación de hotel esperando que sea mañana para irnos a Washington DC.

>Fotos aquí -que las estoy subiendo poco a poco y hoy no se sube nada.

NYC – highlights

Día 4
Llegamos de Boston a NYC al aeropuerto de La Guardia y tomamos un taxi porque no entendimos cómo se tomaba el autobús. Fuimos a Times Square pasando por la Grand Central Terminal y caminando mucho más de lo que debíamos; me comí una Angus Third Pounder. Pisé  la nueva sede del New York Times : D
No me gusta el Midtown.

Día 5
Meatpacking district+Chelsea con tanto de novísima High Line incluida. Me gustó mucho!!
En el Meatpacking district hay muchísimas curiosidades arquitectónicas. Bajándonos de la High Line recaminamos lo caminado -pero al ras del suelo- para regresar al Chelsea Market, si viene, vaya.
West Village y Washington Square Park.
Fuimos a buscar la casa de Carrie Bradshaw jejeje.. y la encontramos: 66 Perry St.
Cena con un par de newyorkers amigos en un restaurant que está en un pasillo como para entrada del infierno en Chinatown, riquísimo!!.

Día 6
Dumbo – Brooklyn.
Hay muchísimas tiendas para interiores de la casa y una carísima y muy parisina para infantes, muy linda, pero sabe qué?, mejor nos vamos a París ; )
Hicimos el brunch en Bubby’s, una institución del lugar. Lamentablemente había una fiesta privada y no dejaban subir para tomar una foto del puente de Brooklyn desde el segundo piso. Una mierda, la verdad, porque Bubby’s vale la pena sólo por eso.
Regresamos a Manhattan atravesando el puente de Brooklyn a pie : )
Por la tarde, Guggenheim, con tanto de Frank Lloyd Wright: From within outward. La restrospectiva está hasta el 23 de agosto, si es usted arquitecto, como yo, no se la pierda, una cosa así no se sabe cuando se vaya a repetir.
Aquí puede encontrar los clips del audio tour, son de oro.

Día 7
Mañana transcurrida en el congelador llamado MoMA. No lo había visto remodelado, todo bien, salvo el aire acondicionado. Horriblemente frío.
Almuerzo callejero en un mercadillo improvisado en Madison Ave. Los tacos eran una bomba de muy difícil digestión.
Tarde dedicada a Central Park y sus patinadores. Hacía tanto calor que pedí irnos a refugiar a otro congelador en Columbus Circle.
Caminata entre rascacielos, salvo por la entrada al lobby de la Hearst Tower de Norman Foster: NO ME GUSTA EL MIDTOWN.

Día 8
Ferry gratis de Manhattan a Staten Island para disfrutar de “una fabulosa vista de Manhattan”. Muy recomendable si no hay humedad en el ambiente jejejeje… si la hay, ya verá mis fotos de “la fabulosa vista”.
Soho+Noho+Tribeca.
Visita obligada a la mega tienda de Babies r us en Union Square : D
K no quiso que comprarmos el bouncer porque… cómo nos lo vamos a llevar??… buaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!
En Union Square había un mercado de productos orgánicos (era lunes), muy curioso.
Al menos 2 horas pasadas en una isla peatonal bajo el Flatiron building para ver a la gente y a los perros pasar. En Manhattan han creado unas islas peatonales justo en medio del tráfico, son casi surreales. Hay otra en Times Square… se imagina?

>Fotos, click aquí - recuerde que las estoy subiendo poco a poco.

Boston – Día tres

El tercer día en Boston quisimos conocer algún lugar cercano pero fuera de la ciudad, estábamos muy cerca de la famosa bahía de  Cape Cod.

Cape Cod is an arm-shaped peninsula located on the Easternmost portion of Massachusetts. It is a well-traveled tourist and vacation area, featuring miles and miles of beaches, natural attractions, historic sites, art galleries and many four star restaurants. The area is also very popular amongst antique enthusiasts and people who enjoy bed and breakfasts. Many opportunities exist here for golf, fishing and other outdoor activities. The town of Provincetown, at the very tip of the peninsula, is the site of the first landing of the Pilgrims.

400px-CapeCodTowns

Yo tenía muchas ganas de ir a Plymouth, que está a escasos kilómetros de Boston, quería conocer la Plimoth Plantation, es una especie de museo al aire libre que recrea una aldea de los primeros colonos de los USA. Desde Boston es posible llegar en tren, tomando el Commuter Rail desde la parada del metro en la South station. El problema para visitar la Plimoth Plantation, con todo y la maravilla del tren que lo lleva desde Boston a Plymouth, apenas llegando ahí, lo ideal es que usted rente un coche porque del pueblo a la famosa plantación se las tiene que arreglar como pueda… fatal. Parece que hay un autobús, pero nadie ni nada le sabe decir por dónde ni cuándo pasa el mentado autobús, que se sabe que pasa, pero quién sabe. También se puede reservar un taxi, pero ya que estamos, mejor alquila un coche y bueno, que moverse por estos rumbos en los pequeños pueblos propone no pocos problemas logísticos. Después de buscar, por varias horas, solución al problema del desplazamiento de Plymouth a la Plimoth Plantation, desistimos.

Otra meta cercana a Boston puede ser Salem, lamentablemente Salem no nos entusiasmó lo suficiente y la iniciativa de ir a visitarla no duró ni 5 minutos. Nos entusiasmaba mucho más la zona de Cape Cod! -Salem está al norte de Boston, Cape Cod, al sur-.

El día anterior habíamos cogido un folleto de una compañía de transbordadores que atraviesan la bahía en varias direcciones, una de las destinaciones es Provincetown. Provincetown es el pueblo más al este de la bahía de Cape Cod y es aquí donde ocurrió el primer desembarco de los colonos de los USA, aunque posteriormente se hayan trasladado a Plymouth. De Boston a Provincetown basta tomar un ferry veloz que parte de la zona del acuario a las 9 de la mañana todos los días, basta 1 hora y media para desembarcar en Provincetown. El regreso en el mismo ferry, si no duerme en el pueblo, está previsto para las 4 p.m.

Provincetown es un destino vacacional por excelencia. No se trata de un destino playero con grandes resorts, sino un pueblo de mar con pintorescas casas de madera y con muchos MUCHOS visitantes. Se trata también de un destino gay muy promocionado, así que la bandera arcoiris ondea en todas partes. La zona de Provincetown también tiene muchos itinearios para recorrer en bicicleta -hay muchos lugares en donde puede rentar una bici- y le recomiendan mucho moverse por la zona para conocer las dunas de arena y los faros diseminados por la región que ofrecen una oportunidad fotográfica apetitosa. Hay playas para tomar un baño de sol y de mar, aunque para llegar a éstas -y a las dunas de arena- es recomendable que tenga un COCHE -estos gringos dependen de muy mala manera de los coches-.

El único defecto que tiene Provincetown es la infame cantidad de coches que atraviesan continuamente las estrechas calles del pueblo, bárbaros… ¿pero que no podrían hacer un estacionamiento fuera del pueblo y que en el pueblo la gente se mueva a pie?. ¡El pueblo no es para nada grande!.

Hicimos un recorrido en uno de los bosques cercanos siguiendo una pista para bici, que también indica que puede ser un recorrido peatonal, aunque los únicos a pie eramos nosotros  y nos veían rarísimo. Moverse sin ruedas, o sea caminando, es rarísimo para los gringos eh… ; )
Con la caminada llegamos hasta una especie de refugio con un mirador desde donde se podían ver las dunas, las playas, los faros y la fauna voladora del lugar.

Otro de los incentivos para visitar Provincetown es que también es famoso como meta gastronómica. Ahí fue donde nos dimos gusto con un plato de langosta, clam chowder y todos los complementos. Un restaurante muy famoso es el Lobster Pot, no tema de la cola, hágala porque vale muchísimo la espera.

El pueblo tiene muchísimas tiendas curiosas, panaderías y galerías de arte. Si está en Boston, considere seriamente dedicarle un día o más a Provincetown, le va a gustar.

*En Provincetown también ondeaban muchas banderas portuguesas, también había una famosa panadería de origen portugués, me llamó mucho la atención la presencia portuguesa en este lugar.

>Click aquí para fotos. Le recuerdo que las estoy subiendo poco a poco debido a las dificultades de conexión que estoy experimentando.

Boston – día 2

El segundo día en Boston lo dedicamos a visitar las famosísimas universidades de Cambridge o sea, Harvard y el MIT.

Aparte de las ganas morbosas que teníamos por visitar tan venerables templos del saber, teníamos razones arquitectónicas de peso para ir.

De entrada le digo que en estos días Harvard estaba más llena de turistas que de estudiantes, grupos y grupos en visitas guiadas -odio la visitas guiadas- de los mismos gringos visitando sus ancestros de Boston pero ahora en Cambridge visitando Harvard, y es que no es para menos, es la primera universidad de los USA nacida en 1639.

Le recomiendo que apenas se baje del metro en Harvard Square station (línea roja) vaya directo al centro de información para visitantes a proveerse de un mapa porque la entrada de Harvard no tiene un letrero que diga “Entrada a la Universidad de Harvard” y se va a hacer bolas horrible, no se va a dar cuenta de que ya está adentro de Harvard y se va a enojar… como yo : P
El centro de información está en el Holyoke Center (75 Mt. Auburn St.).

Nuestro interés en Harvard era esencialmente conocer el único edificio de Le Corbusier en América, se trata del Carpenter Center for the Visual Arts. Aquí entre nos, los mapas para visitar Harvard, que son 2 y cuestan 4 dólares, contienen un error, Le Corbusier nació en Suiza, no en Francia.

Antes de llegar al Carpenter Center for the Visual Arts y caminando bajo un sol calcinante, pasamos también por el Science Center (1973) – arq senior me lo recomendó- de José Luis Sert*; luego por el Gund Hall (1972) de John Andrews, la agradable sorpresa de un novísimo edificio de Renzo Piano que no aparece por ninguna parte y no sé a qué cosa esté destinado pero que está en las cercanías del Gund Hall, fácilmente reconocible por la fachada ventilada en terracotta. Luego de ahí llegamos al Sackler Museum de Harvard (1985) de James Stirilng, al que la verdad entramos para repararnos un rato a la sombra, tomar agua e ir al baño. De ahí cerramos con broche de oro con el Carpenter Center for the Visual Arts : )

Luego regresamos a Harvard Square y entramos a The Coop, inicialmente se trataba de una cooperativa fundada por un gurpo de estudiantes de Harvard para proporcionar libros y material didáctico a los mismos estudiantes a precios competitivos, actualmente es una especie de centro comercial compuesto principalmente por la librerería -que es muy interesante-, una papelería y una extensa gama de artículos promocionales de la universidad. The Coop tiene más de una sede y actualmente ofrece servicios también para el MIT, no es necesario ser estudiante de alguna de las 2 universidades para comprar ahí.

Para ir de Harvard al MIT le recomiendo tomar el metro en Harvard Square station y bajarse 2 paradas antes, en Kendall station. El MIT tampoco tiene letrero que diga “Entrada al MIT”, pero aquí es más fácil, sólo siga a todos los muchachos pandrosillos con mochilas y sandalias de goma y entra al MIT. Este lugar es impresionante y es enooooooooooooooooorme, sepa que hay un sistema de autobuses gratuitos que lo transportan de un lugar a otro dentro del MIT, que no le pase como a nosotros, que por mi absoluta necedad hicimos el peregrinaje del Stata Center hasta el Simmons Hall y llegamos a tirarnos en la banqueta como reses -literalmente- de la parte trasera del edificio.

En el MIT hay más estudiantes que turistas y ya de entrada se siente una atmósfera muy estimulante, aquí mi interés en la visita era también meramente arquitectónico, la primera cosa a la que entramos fue al Stata Center (2007) de Frank Gehry… es tan bonito y está tan bien hecho (no sólo en el sentido constructivo, sino en todos los sentidos) que dan ganas de ponerse a llorar de la emoción, en serio. La cosa bonita en el MIT es que nadie le dice que no para nada, puede tocar, entrar, bajar, subir, fotografiar, sentarse, pararse, brincar y nadie lo ve mal ni llega nadie a decirle que qué está haciendo o de dónde salió. El Stata Center lo caminamos en todas las direcciones posibles y le digo que… Frank Gehry es un genio!.

Salimos del Stata Center por la puerta de Vassar St. y visualicé inmediatamente el Simmons Hall, novedad arquitectónica de Steven Holl. Mi subconciente sigue pensando que es un edificio horrible y ridículo, pero la verdad es que mi parte racional sabe que es un edificio interesantísimo -aunque sea horrible y ridículo-; es conocido como “la esponja” y aquí entre nos, es toda una masturbación del señor Holl. El Simmons Hall es el primero de otros edificios que vendrán despúes, dedicados a hospedar estudiantes del MIT. Me gustaría muchísimo contarle sobre este lugar, que luego de haberlo conocido en vivo y de habernos documentado al respecto, dijimos.. no pos sí!, pero el asunto me tomaría un post aún más largo que este. Si está interesado en saber más sobre este edificio, haga click aquí.

El camino del Stata Center al Simmons Hall es laaaaaaaaaargoooooooo… y nada más de pensar en el regreso, no me quería mover más de donde estaba, pero arq senior me había recomendado muchísimo visitar otro par de edificios muy interesantes que se encuentran en el MIT: la capilla del MIT (1955) de Eero Saarinen -dígame usted, cómo no va a descaminar todo lo caminado para ver un edificio de Saarinen!!- y el Kresge Auditorium, también de Saarinen. Menos mal los edificios están en el mismo lugar y no había que caminar mucho : P

El MIT es arquitectónicamente muy interesante, aquí encuentra algo que le puede servir de guía para visitar los edificios. Algunos que le recomiendo visitar, aparte de los 4 mencionados en este post son:

> Brain and Cognitive Sciences Complex, de Charles Correa. Está en construcción, pero una obra es también muy interesante de ver.

> Baker house, de Alvar Aalto, caminando de regreso del Simmons Hall a los edificios de Saarinen, pasamos justo enfrente.

> Mapa del MIT.

Comimos en una taquería que está en el Stratton Student Center, no sabe lo emocionada que me puse porque vendían Sidral Mundet, ¿sabe desde cuando no me tomaba uno?. En este lugar, el Stratton Student Center, ofrecen todos los servicios inimaginables para los estudiantes del MIT, desde la taquería hasta la peluquería, pasando por la farmacia, tintorería y no sabe cuántas cosas más. Aquí estuvimos un rato reposando y tuvimos oportunidad de verificar que en el MIT usan linux como sistema operativo. De salida del MIT volvimos a pasar por el Stata Center porque es tan bonito… y ahí aprovechamos que una chava dejó abierta su sesión en una compu para planear nuestra visita del día siguiente… que la verdad fue algo que nos llevó horas -horas de verdad-. Salí de ahí harta pero con reservación hecha y K quería todavía tomarle una foto a Boston desde el otro lado del río Charles y yo ya estaba que me llevaba pifas… y bueno, con todo y berrinche y pataditas fui a la orilla del río Charles yo también para tomarle una foto a la skyline de Boston.

> Fotos aquí - me está tomando mucho tiempo subirlas porque sepa que la conexión del Bedford Hotel de NYC no es lo máximo ; )

*José Luis Sert fue decano de la escuela de diseño de la Universidad de Harvard y proyectó numerosos eficios en el campus. El Holyoke Center también es proyecto suyo.

Boston – día 1

Nunca pensé que Boston fuera tan turística como es y pues no será para menos porque se trata de la ciudad más antigua de los USA, gringos -sin tono despectivo porque no me gusta llamarlos americanos, ya que yo también soy americana- de todos los rincones vienen a conocer sus raíces. Pululaban grupos de gente de todas las edades que seguían religiosamente el Freedom Trail, el cual conduce a la visita de los 16 lugares más significativos de la revolución de los USA para lograr su independencia.

No seguimos religosamente el Freedom Trail, pero nos topamos accidentalmente con él en varios lugares en donde estuvimos.

Día 1 -lunes-
Nos quedamos en un hotel situado en la zona denominada “Theater District-Chinatown”. La zona está en proceso de recalificación urbana, por lo que da la sensación de estar en obras todo el tiempo y, por otro lado, no es especialmente atractiva, salvo que a usted le guste el teatro o ir a comer donde los chinos. Como Boston es increíblemente pequeña -para tratarse de una ciudad de estos rumbos-, los parques Boston Common y el Public Garden están a 2 pasos. Encontramos un lugar espléndido para desayunar justo enfrente del Boston Common, se llama Lambert Marketplace y es una especie de tienda de abarrotes donde también es posible hacerse preparar un sandwich.
Mi memoria tiene una que otra grieta, así que estoy tratando de reconstruir el primer día no sin particular esfuerzo : P
Después del desayuno nos encaminamos para ir a conocer el ICA, significativo baluarte de la arquitectura contemporánea. Se trata del edificio del instituto de arte contemporáneo de Boston, proyecto de los arquitectos Diller + Scofidio -los mismos de la High Line de NYC-. El ICA se encuentra en la parte portuaria denominada Fan Pier. El ICA está cerrado los lunes, así que no entramos y nos dedicamos darle la vuelta por fuera y a sentarnos a ver los barcos desde la escalinata de madera. Antes de llegar al ICA pasamos por el Boston Children’s Museum, tampoco entramos, pero parece un bonito lugar si es que usted viaja con niños -ya sabe, me estoy entrenando-.

Del Fan Pier caminamos por toda la orilla de los muelles hasta llegar al Central Wharf, en este lugar comienza una de las partes más interesantes y divertidas de Boston, es aquí donde está el New England Aquarium, donde se toman los transbordadores y barcos para visitar la bahía y donde también es posible reservar un viaje para ver las ballenas en el Stellwagen Bank Marine Sanctuary.

Atravesando la calle está el Quincy Market, este es un lugar famosísimo en Boston, originalmente era un mercado de verdad, fue construído en 1740, por lo que es historiquísimo y la gente del lugar parece que le tiene un cariño especial. El ambiente es muy parecido al del Covent Garden en Londres, para que se de una idea. Hay muchísimos restaurantes y stands de comida rápida, muchos carritos de vendedores de chucherías y, por las tardes, artistas callejeros -le digo que es igual al Covent Garden ; )

Atravesamos el Quincy Market y nos internamos un rato en la parte trasera donde hay muchos rascacielos y gente que trabaja. El objetivo era regresar al acuario por un camino diferente para almorzar en el Legal Seafoods, que está justo enfrente del acuario. Este es un lugar en el que tiene que comer en Boston, es toda una institución y es buenísimo, créame!. Nos perdimos un poco y una bostoniana nos rescató y se ofreció para llevarnos hasta la puerta del Legal Seafoods, ayer que platicábamos de la experiencia bostoniana con unos amigos que viven de NYC y a los que no les gusta Boston particularmente -dicen que es un lugar extremadamente cerrado y conservador, si no naciste en Boston, no puedes vivir en Boston- nos dijeron que el que un bostoniano tenga un detalle del tipo, es evento de almanaque.

Después del almuerzo nos fuimos hacia el corazón del North End, otra zona de Boston muy bonita que seguro le va a gustar. En el North End solían vivir inmigrantes italianos que llegaron a Boston en la década de 1920, así que las raíces italianas del lugar sobreviven y se notan. Durante el mes de agosto acostumbran festejar un santo diferente en el North End, no entendí bien, pero las calles estaban decoradas y había carteles con nombres de santos festejados. Aquí hay 2 lugares que llamaron mi atención, la Old  North Church, se trata de una templo de la iglesia anglicana -episcopal- que fue construída en 1723, es posible visitarla gratis. Dentro es blanquísima y, curiosamente, en su interior las zonas de oración están distribuidas en una especie de recintos para cada familia, con una placa que designa a la familia propietaria del recinto. En la parte alta del templo hay un graderío, dedicado a los que no tenían recinto reservado, supongo. El templo es muy pequeño y fue desde aquí donde Paul Revere, héroe de la independencia de los USA.

El segundo lugar notable es el Copp’s Hill Burying Ground, se trata del cementerio más antiguo de los USA y que impresiona por su austeridad y ascetismo.

De aquí fuimos directo al Bunker Hill bridge, K es fan de los puentes. K se dedicó a una vasta sesión fotográfica del puente y lamentó silenciosamente que no se pudiera oscurecer el cielo en automático para poder tomar alguna foto con el puente iluminado. Mientras tanto, yo me dediqué a reposar en el parquecito pelón que está enfrente. De aquí tomamos el metro y fuimos a refrescarnos al Boston Common, ahí tuvimos ocasión de asistir a un concierto de una banda de viento callejera, de ver a los niños remojándose en el Frog Pond*, de ver el desfile de bostonianos con perros acalorados y de echar una siestecita. Como aún quedaba día y luz, nos fuimos a la Prudential Tower, nada de extraordinario, salvo por el jardín de invierno y las tiendas, si alguna le interesa. De la base de la Prudential Tower salimos hacia la calle Boylston, esta sí que tiene tiendas particularmente interesantes, desde mi punto de vista, tuve ocasión de revisitar con más calma una tienda Anthropologie -en SFO había visto una por primera vez pero la ví muy a las volandas- y de entrar a una tienda de Crate&Barrel donde tenían en exhibición unas telas preciosas de Marimekko, que lamentablemente sólo embellecían los aparadores porque la tienda no las vende. Caminamos toda la Boylston hasta llegar al Public Garden a ver un pedacillo de partido de softball.

*El Frog Pond es un charco artificial de escasos centímetros de profundidad, durante el verano los bostonianos, chicos y grandes, lo usan para refrescarse, así que no es raro ver a niños y adultos en traje de baño.
El
Frog Pond tiene un pavimento marrón, por lo que de lejos me dio asco y dije que aquéllo estaría igualito que el Ganges jejeje… pero no, está bastante limpio y puede remorjarse los tobillos sin temor. Si visita el link que puse sobre el Frog Pond, encontrará las imágenes del mismo de invierno, cuando se transforma en una pista para patinar sobre hielo.

>Fotos de Boston, click aquí. El set todavía no está completo porque estoy subiendo las fotos poco a poco : )

The High Line

Despúes de poner mi consciencia en paz con los rusos por esta semana, tengo una rebanada de tiempo aún más grande de para dedicarme a divagaciones varias.

Nuestra fecha de partida para nuestro esperadísimo y promocionadísimo viaje a la costa este de los USA se acerca a pasos agigantados y no vemos la hora.  En las últimas semanas más de un bloguero ha dedicado un post a un lugar que, ya de foto, se ve increíble y que ya quiero conocer. Se trata del parque denominado The High Line, en NYC.

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Originalmente, la High Line fue construída la década de 1930 como parte de un proyecto de recalificación urbana llamado West Side Improvement con la finalidad de hacer más seguras las calles del distrito industrial de Manhattan elevando las vías de los trenes de 30 pies (aprox. 9 mts) sobre el nivel de calle. Desde 1980 los trenes fueron desviados y dejaron de circular sobre las vías de la High Line, en 1999 se formó un grupo sin fines de lucro entre varias personas que residen en la zona, cuyo objetivo principal era salvar la High Line de la demolición. Actualmente, los amigos de la High Line trabajan conjuntamente con el municipio de Nueva York para preservar y mantener la estructura como un parque elevado.

> Fotos históricas de la High Line, click aquí.

La iniciativa de construir un parque en la High Line consiguió el apoyo del municipio de Nueva York en 2002, los arquitectos encargados del proyecto son el equipo de arquitectura del paisaje James Corner Field Operations y los arquitectos Diller Scofidio + Renfro. La construcción del parque inicio en 2006 y la primera sección del parque, que va de Gansevoort St. a la 20th st. ha sido abierta recientemente al público el mes pasado (junio 2009).

- Información tomada de la pagina oficial de www.highline.org

La primera noticia que tuve de la High Line fue en este post, no sé por qué, pero sin saber quien la había hecho ni que cosa era, me recordó lo que ví en una visita a Burdeos hace 3 años, donde también hicieron un proyecto de recalificación urbana en el malecón del río Garona.  Los principios utilizados en la arquitectura de paisaje del parque de la High Line, aún sin conocerlo, me parecen muy similares a los de los paisajistas franceses del malecón del río Garona -que desgraciadamente no sé quienes son y tampoco tengo fotos-. En ambos casos, los paisajistas usaron plantas silvestres dispuestas, en apariencia, casualmente. El resultado es verdaderamente impactante porque parece que nos encontramos en medio del campo, con un paisaje que cambia poco a poco acompañando las estaciones del año.

Curiosamente, los paisajistas de la High Line se inspiraron en las plantas silvestres que crecieron durante 25 años en las vías abandonadas de los trenes. Los arquitectos de la James Corner Field Operations junto con el paisajista holandés Piet Oudolf seleccionaron cuidadosamente las plantas, de acuerdo a su resistencia, sustentabilidad, textura y variación de color, haciendo incapié en la selección de especies endémicas. Muchas de las plantas que ya crecían solas en las vías del tren fueron incorporadas al proyecto de arquitectura de paisaje del parque.

Personalmente, no soy fan de los Diller Scofidio porque me parecen aberrantes, locos e inútiles (sic…), aunque reconozco que la mejor parte de su trabajo es el empeño que han puesto en resaltar el aspecto interdisciplinario de la arquitectura. La mayor parte de sus trabajos son teóricos y muy provocatorios, seguramente a base de provocaciones han impulsado cambios no indiferentes en el panorama de la arquitectura contempóranea -aunque a mí siguen sin gustarme, en 1999 tuve la oportunidad de asistir a una de sus conferencias por primera, última y única ocasión.
Todavía no me queda claro cual ha sido exactamente el papel de los Diller Scofidio+Renfro en este proyecto, sin importar lo que hayan hecho, este será el proyecto de sus vidas.

> En este link encontrarán imágenes del parque y más información.